16.6.10

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Costumbre Museística: El duelo


Durante siglos el honor y la honra han sido causa justificada de muchos duelos. Los lances de honor han lavado con sangre ofensas y zanjado diferencias, pero también han sido un procedimiento ilícito, aunque tolerado, de tomarse la justicia por mano propia.


Extremadamente pálido y con la expresión desencajada, el 27 de enero de 1837 Alejandro Pushkin atravesaba las desiertas calles de San Petersburgo. Al llegar al lugar pactado, a las afueras de la silenciosa ciudad, su adversario ya lo estaba esperando. Apenas comenzó el duelo, la primera bala del arma contraria alcanzó el pecho de Pushkin. El poeta moría 48 horas después sumido en fuertes dolores y sangrando a borbotones. Alejandro Pushkin era considerado el escritor nacional ruso por excelencia pues nadie mejor que él había sabido comprender, interpretar y expresar el espíritu de su pueblo.

¿Qué indujo al poeta para verse arrastrado a aquel descabellado duelo?. Se dice que un problema de celos provocados por la actitud excesivamente galante hacia su mujer del Barón Georges d´Anthès, un realista francés asiduo de los salones de la sociedad. Sin embargo, sus amigos íntimos aseguraron que en el trasfondo se escondía una intriga política astutamente urdida por los círculos cortesanos, incapaces de comprender el genio de un poeta abierto a las “sospechosas” ideas de su tiempo. Aunque el zar Nicolás I intentó resarcir a su viuda con una renta anual de 11.000 rublos y la edición de sus obras completas, entre la rancia nobleza reinaba la complacencia: habían callado para siempre a un poeta “non grato”.

3.6.10

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Personaje Museístico: Maurice Béjart

"Se puede olvidar todo, pero el arte queda, es universal: son perennes la música de Mozart, la arquitectura de civilizaciones anteriores, la pintura de maestros como Da Vinci. La danza es como la relación que se establece entre padres e hijos. Es un legado que recibimos de los que nos antecedieron y así seguirá comunicándose, de una generación a la otra. Nunca morirá, aunque los progenitores desaparezcamos." (Maurice Béjart).

Fue posiblemente el coreógrafo más brillante de su generación. A pesar de no haber sido un hombre adorado mundialmente, su increíble aura ha tenido un enorme impacto. Contaba con un gran número de seguidores en Europa, sobre todo entre la juventud.Sus obras han sido inspiradas por diseñadores como Versace (Bolero para Giani) con el que trabajó durante 12 años, o por cineastas como Fellini (Ciao Federico). Pero ante todo son las reflexiones y lecturas del filósofo Friedrich Nietzsche las que más influyeron en su carrera y en su vida personal, pues al igual que su padre, Gastón Berger, el coreógrafo fue, además, doctor en filosofía. La asociación con el pensamiento del filósofo alemán dieron a luz a Orphée, Neuvième Symphonie, Ce que l'amour me dit, Messe pour le temps présent y Zarathoustra.

2.6.10

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El Conventillo "Varieté": El nombre de los huracanes

La práctica de identificar a los huracanes por medio de nombres propios de personas la inició, en 1900, el australiano Clement Wragge, que los bautizaba con el nombre de políticos que le desagradaban.
En 1953, los miembros de la cuarta región meteorológica (Canadá, EEUU, México y países del Caribe) abandonaron, por confuso, el plan de nombrar las tormentas siguiendo siempre el orden marcado por el alfabeto (Anna, Bill, Cindy, Danielle, Erin, Fred, Grace, etc) cuando se introdujo un nuevo alfabeto internacional que los llamaría únicamente con nombre de mujer (un ejemplo temprano del uso de nombre de mujer para una tormenta fue el de la novela "Tormenta" de George R . Stewart, que luego Walt Disney llevó al cine. Durante la segunda guerra mundial esta práctica se hizo común, especialmente por los meteorólogos de la Fuerza Aérea y de la Armada de los Estados Unidos de América, quienes tenían que seguir los movimientos por el gran espacio del Océano Pacífico).