31.10.09

16

votar

El Conventillo "Gourmet": Salchichas alemanas con chucrut


Con Mariano tenemos un día en la semana en el cual probamos alguna “comida internacional”.
La cosa es así: vamos al supermercado y compramos alimentos y bebidas típicas de distintos países y luego, cocción mediante, disfrutamos de una “exquisita” velada.
Por ejemplo, hace unos días le tocó el turno a las salchichas alemanas con chucrut. Al principio yo no quería probarlas (las salchichas nunca fueron mi plato favorito) pero accedí y realmente no me arrepiento. Son, sencillamente, deliciosas.
Por tal motivo hemos decidido que a partir de hoy, y cada 15 días, compartiremos con ustedes las distintas comidas, bebidas y postres que hemos probado a través del tiempo.
La sección se llamará “El Conventillo Gourmet" y la inauguraremos con, obviamente, las “salchichas alemanas con chucrut”.


Si decimos salchicha alemana, decimos Frankfurt y esto se debe a que es la región donde se crearon (o por lo menos es lo que dicen algunos alemanes, ya que otros afirman que la popular y deliciosa salchicha fue creada, en el siglo XVII, por un carnicero que vivía en la ciudad alemana de Coburg, llamado Johann Georghener que viajó a Frankfurt sólo para promover y comercializar su nueva salchicha. Otros que también reclaman el invento son los habitantes de Viena, Austria, y apelaron al nombre “salchicha de Viena” para probarle al mundo que en ese lugar había nacido el embutido).
Pero si hay un país al que no le importó quien fue el creador de la salchicha es a los Estados Unidos ya que adoptó inmediatamente esta comida como “su plato nacional”, llamándola más tarde “hot dogs” (o perros calientes).


Con respecto a quién fue el primero en servir la salchicha dentro de un “pan para salchicha” también hay dudas. Un informe dice que fue un inmigrante alemán quien las vendió, en 1860, en un carro de empuje en New York , pero según el historiador “del hot dog” Bruce Kraig, profesor honorario en la universidad de Roosevelt en Illinois, dice que los alemanes comieron siempre las salchichas con pan. Según sus palabras “como la cultura de la salchicha es alemana, es probable que ellos hayan iniciado la práctica de comer las salchichas “dachshund”, que hoy conocemos como “hot dog”, dentro de un pan en los Estados Unidos”.
Otra historia que tampoco se pudo verificar es cómo se acuñó el término “hot dog”. La versión más conocida (aunque para los historiadores no sea cierta) cuenta que durante una fría tarde en que se jugaba un partido de beisbol en el Polo Grounds de New York en 1901, los vendedores gritaban: “¡Coman sus dachshund mientras estén bien calientes (red hot)!”. Un caricaturista de la sección deportes del New York Journal, Tad Dorgan, observó la escena y dibujó rápidamente una historieta acerca del tema, pero como no estaba seguro de cómo se escribía "dachshund" puso simplemente "hot dog”. Se dice que la historieta fue una sensación y esta salchicha en forma de sandwich adquirió su nombre definitivo. Sin embargo, aún nadie ha podido encontrar esta historieta.


Kraig apunta a las revistas universitarias para referirse al término “hot dog”. Hay constancia de que en el año 1894, en la Universidad de Yale ya se empleaba la palabra cuando los carros de comida (dog wagoons) vendían hot dogs en los dormitorios. El nombre era un comentario sarcástico sobre la procedencia de la carne (las referencias a las salchichas dachshund y a los perros se pueden remontar a los inmigrantes alemanes en el 1800, ya que estos llevaron a EEUU no solo las salchichas sino también a la raza de perros dachshund. El nombre comenzó probablemente como una broma sobre estos perros alemanes pequeños y largos -incluso los alemanes llaman a la salchicha de Franckfurt como “perro pequeño" o "dachshund"- ligando así la palabra "perro" a su connotación popular).


Para ir terminando solo me resta decirles que si algún día quieren probar estas sabrosas salchichas alemanas pero no las consiguen (no todos los supermercados las venden) pueden comprar las “comunes” y ponerles, eso si, mucho “chucrut” (en alemán significa “hierba agria” y esta hecho con hojas de repollo blanco fermentadas en agua con sal).

La tradición popular de acompañar los contundentes y “pesados” platos de carnes y salchichas con chucrut tiene su razón de ser. Durante el proceso de fermentación del repollo se sintetizan enzimas digestivas similares a las de nuestro organismo, por tal motivo lo convierte en un alimento interesante para tener una adecuada y saludable digestión. A nosotros nos encantó el chucrut condimentado con laurel de “Los Montes” y también el alemán “Frasskraut” de Kühne.
Bueno, me despido hasta la próxima y ...bon appétit!!!.


Post dedicado a la mejor chef del mundo: Verónica Franchini, la mujer de mi hermano Javier.
Salud!.

29.10.09

9

votar

Cuentos Museísticos: Un capítulo de historia literaria


Dedicado a Sergey Brin y Larry Page (creadores de Google).

Poco después de que se comenzaran a fabricar máquinas de escribir literatura y de que éstas se hicieran funcionar a fondo, se comprobó que los críticos desaparecerían de un día para el otro. El fenómeno tenía una causa inmediata, fácil de detectar: el oficio de crítico literario se había vuelto prácticamente imposible. Nadie podía llegar a leer aunque fuese una pequeña parte de los libros que aparecían. Según cálculos aproximativos (la historia de ese momento fue reconstruida mucho más tarde y los datos concretos eran imprecisos, debido a que se los tomó de fuentes indirectas), para componer una poesía una máquina empleaba menos de dos segundos. Una novela de trescientas páginas necesitaba dieciocho minutos. El tiempo exigido por una obra de teatro, sin embargo, ascendía de modo misterioso a casi una hora. Las máquinas trabajaban sin interrupción durante unos noventa días, luego era necesaria una pausa para la corrección. Fue así como sólo en Lima aparecían más de 101,2 volúmenes por año, y las ganancias de los monopolios editores aumentaban vertiginosamente. Los primeros que renunciaron a su visión fueron los historiadores literarios. Sin los medios de examinar la mayor parte de los libros aparecidos, el objeto de semejante trabajo se convirtió en un absurdo. Fuesen cuales fueren sus esfuerzos, no alcanzaban a leer ni el 0,0001% de la producción literaria. Pronto les llegó el turno de deponer las armas a los críticos de los periódicos. Aunque hubiesen renunciado deliberadamente a la ambición de elegir según su importancia los libros aparecidos (no podía saberse de ningún modo si entre los incontables volúmenes sin leer no se habían dejado de lado obras fundamentales), había una dificultad de orden mayor que se había vuelto insuperable. Al ejecutar rigurosamente el tipo de obra para las que habían sido programadas, las máquinas excluían toda objeción crítica. Se le pedía al comentarista que examinara ante todo la medida en que la intención artística se había logrado. Ahora bien, las máquinas no se apartaban una coma de su programa y, de hecho, sólo creaban obras maestras, lo que hacía inútil ab initio toda valoración. Incluso para los gustos más extravagantes, todo había sido previsto en el cálculo estadístico inicial: en consecuencia, no había sorpresa posible.


Pero como la desmovilización de la crítica amenazaba con quitarle a la vida literaria su estímulo esencial, cada vez se elevaban más voces que exigían un programa que incluyera cierta cantidad de errores, de modo tal que las obras maestras pudiesen destacarse en comparación. Unos vez colmados estos deseos, advirtieron que el círculo vicioso no se dejaba de romper. Las máquinas concebidas para escribir libros fallidos cumplían también esta tarea sin la menor falla. Los textos que producían eran de una mediocridad y una estupidez perfectas, cargándose así, automáticamente, de un valor estético inestimable, es decir, de una “expresividad involuntaria”, según una frase que se hizo clásica. Fue entonces cuando uno de los filósofos más célebres de la época formuló la tesis según la cuál la crítica estaba destinada a desaparecer, dado que la máquina sólo podía crear cosas perfectas en relación a los fines que se proponía. La demostración de la misma era bastante confusa y terminaba por caer en brumas metafísicas, pero aún así la conclusión se imponía con fuerza para la vía intuitiva y pronto ganó una adhesión casi unánime. El último crítico murió una hermosa mañana de mayo luego de una apoplejía, en su biblioteca, literalmente enterrado bajo un montón de libros (había leído, sin interrupción, a una velocidad de tres páginas por hora, durante cuarenta y seis horas corridas).

Sin embargo, una literatura carente de comentario crítico era inconcebible. Fue el momento en que se juzgó necesario construir máquinas de evaluar libros. Pero los constructores chocaron desde un principio con una gran dificultad. ¿Qué programa darles?. Como es natural, se trataba en primer lugar de resolver el problema de una información elemental. Los críticos-máquinas tenían que recorrer toda la producción de los escritores-máquina y clasificarla por géneros, especies, temas, personajes, fórmulas artísticas, empezando por publicar boletines de resúmenes para orientación de los lectores. Los cerebros electrónicos encargados de está operación pronto fueron construidos y puestos en marcha. Conectados con las máquinas de escribir literatura, lograron en poco tiempo examinar de modo sistemático la producción literaria. Sin embargo los resultados se revelaron irrisorios, ya que los boletines eran inutilizables. Su volumen aumentó hasta tal punto que nadie lograba desbrozarlos. Hubieran sido necesarias otras máquinas para leer todas estas listas y para someterlas a una nueva selección. ¿Pero basada en que criterios?. Después de prolongados debates, se regresó a la crítica de exégesis. Los constructores de máquinas tuvieron problemas enormes para suministrar los programas de estos nuevos tipos de máquinas. Los sistemas críticos empleados practicados en la época del artesanado literario (como había sido bautizado el período en que los libros eran escritos por seres humanos) conducían, consecuentemente, a efectos imprevistos. La crítica existencial, bajo forma electrónica, tropezaba con la paradoja de la literatura producida por máquinas. ¿Constituía ésta el documento de una existencia?. Sí y no, porque las obras que este tipo de crítica se disponía a discutir expresaban realmente una experiencia vivida (en los programas entraban tantas posibilidades que los resultados eran auténticamente imprevisibles y repetían tal cual el pulso inefable de la existencia), mientras que las máquinas seguían siendo enormes masas de filamentos, palancas y redecillas que, mediante la simple presión de un botón, quedaban inertes por completo. La crítica psicoanalítica suscitó, como siempre, el escándalo, tanto más cuanto que llevaba sus deducciones al inconsciente de los constructores, o sea, al de los gerentes de las distintas empresas industriales que proveían los cerebros electrónicos destinados a producir obras literarias. Los diarios de la época registraron incluso ciertos procesos resonantes: el dirigente de un grupo financiero importante se vio acusado de inclinaciones incestuosas, presentes en la Antígona número doce mil seiscientos catorce que había concebido una máquina construida por una empresa subordinada a su banco. El acusado afirmaba no conocer ni siquiera la obra inicial, pero el argumento tropezó con fuertes objeciones teóricas.

Durante un tiempo, la programación con base teórica de las máquinas gozó de cierto éxito. Se las comparó con los seres humanos de otros tiempos, a quienes el constructor-dios les insuflaba el don de la creación. Pero la iglesia protestó y la analogía fue considerada demoníaca. El único sistema que se mostró más fructífero regresó a la antigua idea del acto crítico como refundición abreviada de la creación en sus elementos esenciales, indicando en ella las virtualidades no explotadas por el autor. La obra literaria tenía que ser por lo tanto para el exegeta un estimulante espiritual que solicitaba de él infinitas hipótesis poéticas nuevas. En consecuencia, las máquinas de criticar empezaron a extrapolar las intenciones artísticas. De una novela, extraían varios miles… De una poesía… ciclos enteros. De una obra de teatro… millones de variantes superiores. La producción literaria conoció una eclosión sin precedentes. Todo el mundo parecía contento, pero, apenas unos años más tarde, se advirtió que las máquinas-escritores daban indicios de nerviosismo. Como a propósito, aparecían efectos disonantes en los finales de las obras. Se reveló incluso una enfermedad de “autoanulación” o, como la llamaron algunos historiadores, de “suicidio estético”. A partir de cierto momento, la novela, la obra de teatro o el poema evolucionaron simétricamente en sentido opuesto, con igual perfección, de modo que el resultado era una anulación integral de los efectos artísticos inciales.

También se comprobó que prácticamente ya no aparecían obras críticas nuevas, porque las máquinas encargadas de escribirlas también producían novelas, cuentos, poesías y obras de teatro. Mientras, las agencias de publicidad, que no lograban intercalar en los periódicos ni siquiera una reseña, se veían amenazas por la quiebra. Fue entonces cuando alguien tuvo una idea revolucionaria, que resolvió definitivamente el problema. Los dos tipos de máquinas fueron conectados en circuito cerrado. Los cerebros electrónicos de escritores y de críticos se veían obligados así a consumir recíprocamente su producción: los primeros se pusieron a emitir frenéticamente juicios sobre las obras producidas por los segundos. El resultado fue una inversión pasmosa. Si los críticos-máquinas habían revelado vocaciones secretas de escritores, los escritores-máquinas dejaron ver pasiones inconfesadas por la crítica. Pero como todo se desarrollaba, gracias a la idea que mencionamos, en un círculo cerrado, las personas siguieron ocupándose tranquilamente de sus asuntos.



Ovid S. Crohmalniceanu.
Rumania, 1980.

27.10.09

9

votar

Fiesta Museística: El Correfoc

Una fiesta pagana en la cual me gustaría participar (o estar simplemente en calidad de público) es la llamada “correfoc”. Sí, me encantaría poder presenciar este maravilloso cortejo de fuego, tambores y arcaicas luchas entre diablos y ángeles.

El correfoc es una hermosa y muy particular manifestación cultural en la que un grupo de personas disfrazadas de diablos, y demás bestias, desfilan, bailan y cantan entre maravillosos e infaltables fuegos artificiales.
Muy popular en Cataluña, el correfoc (correfuegos) o “Ball de Diables” (baile de diablos) deriva del teatro medieval de calle (hay que aclarar que a pesar de que se lo reconoce popularmente como "baile" hay que considerarlo como un “entremés” ya que este tipo de actuación se hacía mientras almorzaba o cenaba la nobleza).

La síntesis del correfoc es una representación teatral de la lucha del bien contra el mal (su contexto escénico también fue utilizado en las procesiones eclesiásticas como acompañamiento para dar un aspecto más ceremonioso y espectacular. Los diablillos o demonios desfilaban encabezando la comitiva para anunciar su llegada con gritos estrepitosos, logrando de esta forma apartar al público asistente y abrirse paso en la procesión).

La primera noticia escrita sobre un Baile de Diablos data del año 1150. El acto fue representado en el banquete de la boda del conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV con la princesa Petronila, hija del rey de Aragón y Cataluña. La crónica nos dice que representaba la lucha de unos demonios, dirigidos por Lucifer, contra el Arcángel San Miguel y una cuadrilla de ángeles.
La segunda referencia escrita que se conoce fue citada en el Libro de Solemnidades de Barcelona, y corresponde a las fiestas de 1423 rememorando la venida a Barcelona del rey Alfonso V de Aragón, procedente de Nápoles. En el año 1977 aparece escrito por primera vez el término "correfoc" cuando “Diables del Clot” realizó un desfile con fuego en el que un grupo de personas vestidas con sacos portaban un palo en el que colocaban fuegos artificiales.

Antes de despedirme, les dejo una “particular” noticia:

Un correfoc nudista organizado por las agrupaciones de “Diables de Llorenç” congregó a más de 300 personas que se manifestaron desnudas por las calles del pueblo para protestar contra la directiva de la Unión Europea sobre pirotecnia que podría impedir la celebración de estas fiestas populares. La asociación reivindica que esta tradición no es peligrosa "ni practicándola desnudo".


Salud!.

26.10.09

5

votar

Museo de la Pasta Dental


Ayer fui con Mariano al supermercado y, entre menudencias varias, me compré la pasta y cepillo dental para “dientes sensibles” que me había recomendado el odontólogo. Y sí, después del terrible dolor de muelas que pase hace aproximadamente un mes, ahora le presto mayores cuidados a la salud de mi boca (esto de la crema dental me hizo recordar cuando, siendo yo una pequeña niña, mi madre tuvo que “cancelar” la compra del dentífrico “Odolito” sabor frutilla ya que jamás pudo hacerme entender que no era para uso comestible).
Ahora vayamos a lo nuestro.


En la antigüedad el hombre ya le prestaba suma atención a sus dientes. Tal es así que, hace unos 4000 años, ser dentista era una de las especialidades más prestigiosas de la refinada cultura del Nilo (ya en esos tiempos los odontólogos sugerían curiosas “pastas” para conservar los dientes en buen estado. Estas eran muy abrasivas y estaban dotadas de un intenso sabor. Se fabricaban con piedra pómez pulverizada, sal, pimienta, agua, uñas de buey, mirra y cáscara de huevo. Con este popurrí realizaban el llamado “clister”, o lavado dental).
Los griegos desarrollaron muchas técnicas para la higiene y estética dental (se sabe que utilizaban orina humana como dentífrico, porque se consideraba que ésta contenía elementos blanqueadores). También en Roma era habitual el cuidado de la dentadura. El médico Escribonius Largus fue el que inventó una pasta de dientes que se hizo muy popular en el pueblo romano. En su momento, la formula magistral era todo un secreto, pero con el tiempo se supo que era una mezcla de vinagre, miel, sal y cristal muy machacado.
Con respecto a los chinos, estos elaboraron una pasta de diente con huesos de pescado (también utilizaron cenizas de cabezas de roedores, lobos y conejos y para no tener mal aliento bebían leche de cabra).
En la Edad Media los árabes no se quedaron atrás y también realizaron su pasta dental la cual tenía como ingredientes arena fina y piedra pómez. Sin embargo descubrieron que el uso de estos duros abrasivos perjudicaba el esmalte dental.


Avanzando un poco en la historia, llegamos al año 1842 cuando un dentista llamado Peabody agregó jabón por primera vez a la pasta de dientes. En 1850, el doctor Washington Sheffield Wentworth, un cirujano dental y farmacéutico, inventó la primera pasta de dientes. El Dr. Sheffield había estado utilizando su invención, que la llamó Creme Dentifrice, en sus propios dientes, y fue su hijo, Lucius, quién observó los tubos metálicos utilizados para las pinturas y colocó la pasta de su padre en este tipo de envases.
Con respecto a la pastaron fluor, su investigación tuvo inicio en 1901 cuando el dentista Frederick McKay observó que numerosos residentes presentaban manchas de aspecto desagradable y color café en sus dientes, el cual llegó a conocerse como “Mancha Café de Colorado”. Por este motivo el renombrado Dr. G.V. Black viajó, en 1909, a Colorado Springs para colaborar en la búsqueda de la causa de la misteriosa enfermedad. A raíz de esta enfermedad de “Colorado” la pasta dental fluorada aparece en 1914 y es introducida a los países industrializados a finales de los años 60.
Durante la Segunda Guerra Mundial fue producida por Auergesellschaft de Berlín, una compañía fundada por Carl Auer von Welsbach, la crema dental radiactiva de Doramad. En la parte posterior del tubo se indicaba lo siguiente: "Su radiación radioactiva aumenta la defensa de los dientes y de las encías. Las células son cargadas con nueva energía de vida, las bacterias se ven obstaculizadas en sus efectos destructivos. Esto explica el excelente proceso de curación y profilaxis de las enfermedades gingivales. Suavemente pule el esmalte, volviéndolo blanco y brillante. Evita el sarro dental. Maravillosa espuma y un nuevo, agradable, suave y refrescante sabor, debe aplicarse con moderación".
El producto se vendió por toda Europa. Por ejemplo, en Croacia, un anuncio proclamaba lo siguiente:
“Encantadora sonrisa y dientes brillantes y hermosos pueden proporcionarse a Ud. por la pasta dental Doramad radioactiva.
Clínicamente probado y preferida por hermosas mujeres de todo el mundo, Doramed es el último grito de la moderna higiene bucal. Por sus suaves rayos radiactivos, sigue siendo eficaz cuatro horas después de la aplicación. No daña el esmalte dental, evita el sarro, así como cualquier inflamación bucal. La sangre circula más fuerte, proporciona a las encías un color rojo fuerte. Los dientes, sin embargo, serán blancos como la nieve".
En fin, pasta dental para todos los gustos...

En 1980 la atención se centró en combatir el sarro y la hipersensibilidad dental. Así, alrededor de 1990 aparecen las pastas dentales dirigidas a eliminar el sarro y promover encías saludables al introducir el bicarbonato de sodio y otros ingredientes.


Si te interesó la historia del dentífrico podes visitar el Museo de la Pasta Dental ubicado en una clínica de Michigan (EEUU) donde el odontólogo Kolpakov expone toda su colección de pastas dentales.
Si este museo te queda un poco lejos, también tenes la opción de la página web (aclaro que está en inglés). Dicho portal exhibe la mayor colección de dentífricos del mundo. Tanto es así que el programa "Ripley's Belive it or not" ("Aunque Ud. no lo crea") realizó una emisión dedicada al museo y a varios de sus más especiales artículos (entre las pastas más modernas presentaron la de Los Simpson, Snoopy y Tom y Jerry. Entre los artículos más antiguos pudieron verse los jarros cerámicos del siglo XVIII).
En este museo también se exhibe el polémico dentífrico Darkie ("negrito") cuyo nombre y logo fueron encontrados ofensivos por organizaciones de defensa de los derechos civiles. Cuando Colgate compró la compañía Hazel & Hawley Chemical, inmediatamente cambió su nombre y su presentación.
Otro tubo dentífrico estelar fue uno que perteneció a un soldado alemán y que fue encontrado con un detector de metales en un campo de batalla europeo durante la Segunda Guerra Mundial. Entre los que más orgullosamente exhibe el sitio están el dentífrico con gusto a whisky y el Hopalong Cassidy, el artículo más caro de la colección.

Post dedicado nuevamente a Silvia "Pichi" Tomasino, la mamá de Mariano que es odontóloga y a quién quiero mucho, y al Dr. Miguel, mi dentista de Adroqué que me hace sonreír sin culpa!.
Salud!.

24.10.09

9

votar

Personaje Museístico: Alfred Nobel


Hace algunos años, un librero me dijo: Hay escritores que tienen fragancia a Nobel. Lleva este y después contame. El libro en cuestión se llamaba “Me llamo Rojo”. Cuatros años más tarde, justamente en el 2006, el turco Orhan Pamuk se llevaba el premio a su casa. Gajes y “olfato” del oficio.


Luego de la anécdota, paso a lo mio.

No pudo ser otra que Estocolmo, una ciudad con sueños de siglos, donde nació el pequeño Alfred Nobel.
Alfred llegó al mundo un lunes 21 de octubre de 1833. Era el tercero de los cuatro hijos de una respetable familia de esa ciudad que había conocido tiempos de mayor holgura económica. El núcleo familiar lo constituían su padre Manuel (ingeniero muy apreciado por su inteligencia) su madre Andrietta Ahsell y sus hermanos Roberto, Luis y Emilio.



Roberto, Luis y Emilio eran niños saludables, en tanto que Alfred era de constitución enfermiza y requería de los constantes cuidados de su madre (sin duda, respondiendo al juego de la compensación, su deficiente condición física fortaleció la parte afectiva en su progenitora).
Con respecto al jefe de la familia, este se había consagrado durante largos años al estudio de los explosivos, interesándose por conocer su composición química y sus efectos (fue el primero que logró construir una mina submarina). Siendo Alfred aún pequeño, el gobierno ruso le propuso a su progenitor que se trasladara a San Petersburgo para instalar allí una fábrica destinada a la producción de este tipo de aparatos de guerra. El padre aceptó, haciendo que el destino de Alfred fuese crecer y formar su espíritu entre explosivos.



El ya adolescente Alfred, siempre bajo la sabia dirección de su padre, no tardó en ser conocido. No tenía aún veinte años cuando hizo patentar un tipo especial de medidor (contador) de gas y un modelo de medidor de agua. Pero, por esta misma época, un período difícil se iniciaba para los Nobel. Europa, que hasta el año 1815 había vivido angustiada por la guerra, deseaba ahora paz y tranquilidad; las razones militares que habían llevado a Rusia a contratar los servicios del ingeniero sueco perdieron importancia, y el gobierno imperial decidió suspender la fabricación de minas submarinas y cerrar las fábricas.
Cuando regresó a Suecia con su padre y su hermano, Alfred quiso intentar la fabricación de nitroglicerina en grandes cantidades, estableciendo una verdadera manufactura (esto era algo que nadie había osado imaginar, pues la producción de esta materia presentaba numerosos peligros. Se trata, en efecto, de un explosivo extremadamente sensible, descubierto en el año 1847, en los laboratorios de la Universidad de Turín, por quien habría de implantar, más tarde, la utilización de la dinamita en la agricultura: el químico italiano Ascanio Sobrero, que se había adelantado a Alfred en el descubrimiento de la nitroglicerina).
En 1864, cuando el éxito parecía seguro, una tragedia enlutó a la familia Nobel. Una tremenda explosión en la fabrica hizo saltar todas las instalaciones y causó la muerte de cinco trabajadores incluyendo a Emilio Nóbel, el hermano menor de Alfred.
Sólo, privado de su querido hermano, sin apoyo y sin recursos, tuvo que alquilar una vieja embarcación en la que instaló su laboratorio. Al año de la tragedia fundó la primera fábrica en Alemania y, algún tiempo después, en Suecia (aunque la fortuna parecía volver a sonreírle, Alfred sabía que continuaba expuesto a los mismos explosivos que le habían quitado la vida a su hermano, por tal motivo tuvo la idea de mezclar la nitroglicerina con una sustancia permeable inerte. Obtuvo, de este modo, la “dinamita”, algo mucho menos peligroso en su fabricación que la nitroglicerina).



Debido a la gran demanda, Nobel estableció numerosas fábricas en toda Europa; pero el éxito no lo alejó del estudio y de la investigación. Agregando otras sustancias a los explosivos que ya había descubierto, el gran sabio sueco logró nuevos productos: la dinamita-goma y la balistita, que contiene partes casi iguales de nitroglicerina y nitrocelulosa, con un 10 % de alcanfor. Las patentó en 1887 y 1888; luego las ofreció al gobierno francés que las rechazó. Este acontecimiento, aparentemente sin importancia, marcó el punto de partida de una sucesión de hechos que habrían de complicar su existencia. Cuando sus experiencias comenzaban a proporcionarle tanto dinero como para convertirlo en el hombre más rico de su época, se desató una campaña en su contra.
Periódicos, políticos, medios comerciales e industriales hicieron recaer sobre él la responsabilidad de los horrores de las guerras futuras. En 1891, Alfred estaba en París. Una mañana, mientras leía el diario, leyó con asombro la noticia de su muerte. Se trataba de una horrible broma, pero más afectado se sintió aún por los comentarios que acompañaban la noticia, los cuales llegaban hasta el ensañamiento. Algunos lo calificaban de "ser maléfico"; otros de "autodidacta que lleva a los hombres a su destrucción". Todos sus detractores afirmaron que se respiraba una atmósfera de alivio, pues por fin desaparecía un hombre que había dedicado toda su vida a descubrir los medios que permitirían a la humanidad provocar más cruelmente su propia destrucción.
Abatido por semejantes lecturas, Nobel abandonó París y se marchó a San Remo. Hizo nuevos descubrimientos en un terreno que no pertenecía a la química ni a la física, pero las campañas que se habían levantado en contra suya alteraron profundamente su salud lo que hizo que redactara un testamento y, con las inmensas riquezas que había reunido, decidió crear una Institución que más tarde se volvería famosa. Deseaba borrar todo recuerdo del odio de sus contemporáneos y que la posteridad le rindiera justicia.

El 10 de diciembre de 1896, a la edad de sesenta y tres años, Alfred Nobel murió en San Remo. El 31 de diciembre se abrió su testamento.



"La totalidad de lo que queda de mi fortuna quedará dispuesta del modo siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquéllos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad. Dichos intereses se dividirán en cinco partes iguales, que serán repartidas de la siguiente manera:

* Una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante dentro del campo de la Física.
* Una parte a la persona que haya realizado el descubrimiento o mejora más importante dentro de la Química.
* Una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante dentro del campo de la Fisiología y la Medicina.
* Una parte a la persona que haya producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la Literatura.
* Una parte a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz.

Cada 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Nobel, a las cinco de la tarde, los nuevos ganadores asisten, en la ópera de Estocolmo, a la entrega de los premios. La ceremonia es presidida por el Rey, hallándose presentes los miembros de la familia real, oficiales de la corte, el cuerpo diplomático, representantes de la Fundación Nobel, ministros del gobierno y otros personajes ilustres. En una solemne reunión, en la cual el traje de etiqueta es obligatorio, se toca música clásica. El presidente de la Fundación presenta a cada ganador con un corto discurso en el que se exponen los motivos por los cuales se les otorgó tan alta distinción, y el Rey les entrega el premio. Después de esta ceremonia tradicional, la Fundación ofrece un banquete al que concurre toda la familia real, excepto el Rey. Se brinda por el soberano y cada ganador pronuncia unas palabras en su propia lengua. A la noche siguiente, el Rey ofrece un banquete en el Palacio Real.

Post dedicado al "viejito" de la libreria de Adrogué (ese mismo que lleva anotado en su cuaderno rayado todos los libros que leyó).
Salud!.

21.10.09

14

votar

Objeto Museístico: Guitarra Gibson Les Paul

Hay un tema de Fito Paéz que se llama “La rueda mágica”, el cual reza lo siguiente: “Uuuuh, yo extraño esa fascinación, un póster y una Gibson Les Paul…que nunca voy olvidar…(no)”.
De por sí, muy buen tema, y encantadora la frase que sintetiza a la perfección el sentimiento que muchos tienen con respecto a esta Sra. Guitarra eléctrica.


La razón que movió a unos cuantos pioneros a desarrollar la electrificación de la guitarra fue la búsqueda de un sonido más fuerte, un deseo que había existido mucho tiempo antes del desarrollo de amplificadores en 1920.
En el transcurso del siglo XIX las actuaciones musicales se llevaron a espacios cada vez más grandes (logrando de esta forma una asistencia mayor de público) y por tal motivo los músicos necesitaron tocar con más volumen. Por esta y otras razones, los norteamericanos comenzaron a innovar en el diseño de las guitarras, incluso desde antes de la Guerra Civil.

Pues bien, comencemos ahora con la historia de esta magnífica guitarra.

Orville Gibson nació en el año 1856 en Nueva York, en el seno de una familia de artistas.
Al iniciarse la década de 1880, Orville se instaló en el pequeño pueblo de Kalamazoo, en el estado de Michigan. Trabajó en empleos muy distintos que le permitían el tiempo suficiente de ocio para dedicarse a un “hobby” que ya por aquel entonces adquiría el rango de pasión: la construcción de guitarras. En el año 1896, Orville abrió su propio taller, dando comienzo a una de las más apasionantes historias en el mundo de la guitarras.
En sus primeros años, Gibson produjo guitarras y mandolinas con un mismo perfil. Con el tiempo Orville buscó financiación para ampliar su negocio, y lo halló en cinco socios capitalistas, que, según se ha dicho en algunas ocasiones se aprovecharon del espíritu bohemio de su nuevo socio para hacerle firmar un contrato leonino. Se dice, también, que Orville fue poco a poco apartado del control de la empresa. Es posible, porque Orville no era un administrador, sino un inventor, y cuando se habla de una empresa, los números mandan. También es posible que hubiera roces o fricciones en aspectos relativos a la calidad de materiales o abaratamiento de los medios de producción, cumplimiento de objetivos, etc. (es muy probable que realmente fuera el propio Gibson el que renegara de la marcha de las cosas, decepcionado con los resultados de la producción en serie, y preocupado por la integridad de sus concepciones e ideas originales).
Es en esta época cuando comienzan a incrementarse sus problemas psicológicos, dejando en manos de sus socios la empresa. Las hospitalizaciones se incrementaron a partir de 1909, y finalmente se instaló en Ogdensburg, en el estado Nueva York, donde murió el día 21 de agosto de 1918.
A lo largo de su historia y hasta bien entrado el siglo XX, la casa Gibson mantendrá cierta fidelidad al espíritu de su fundador, al menos en el espíritu creativo, contribuyendo de modo fundamental a establecer la concepción de la guitarra moderna.


Ahora le toca el turno a Lester William Polsfuss, más conocido por todos nosotros como Les Paul.
Este reconocido guitarrista animaba a las tropas estadounidenses durante la II Guerra Mundial, para luego convertirse en estrella televisiva junto a su bella esposa Mary Ford. Nació en Junio de 1915 y fue en 1946 cuando realizó una visita a Gibson que cambio el curso de la historia de la guitarra eléctrica de cuerpo sólido. Todo comienza con uno de sus experimentos de fin de semana con la «tronco» en la factoría Epiphone. Les Paul ofreció sus ideas a Gibson, pero la compañía no se mostró interesada; rechazaron su prototipo diciendo que era «un palo de escoba con una pastilla». Finalmente en 1950 lo llamaron y le firmaron un contrato, comprometiéndose a pagarle por cada guitarra eléctrica que la compañía fabricase llevando su nombre. Les Paul desarrolló cincuenta o sesenta prototipos de guitarras, hasta que encontró un diseño que lo dejó satisfecho. Finalmente, en 1952 se inició la producción de la “Gibson Les Paul”. Al principio, Maurice Berlin, el presidente de la compañía, pensaba que se debería llamar simplemente “Les Paul”, y que el nombre «Gibson» no debía aparecer, para que la empresa no perdiera reputación si fallaba la operación. Pero pronto cambió de idea: “Tal vez debamos poner el nombre Gibson, por si sale bien”. El tiempo le dio la razón. Les Paul quería que las guitarras pudieran sostener naturalmente una nota durante 20 segundos, y por eso las hizo relativamente pesadas. La caja era de caoba maciza, con una “tapa” delantera de arce, de 12 mm de grosor. El perfil tallado de la tapa fue una idea de Gibson para que las guitarras fueran difíciles de copiar.

A finales de los años 1950, la guitarra ya gozaba de cierta popularidad, y era utilizada por bastantes músicos de rock 'n' roll (la introducción de las pastillas humbuckers de bobina doble diseñadas por Seth Lover en 1957 -en sustitución de las tradicionales single coil P-90- dio el empujón definitivo a las Les Paul, cuyas ventas y reputación se han mantenido a lo largo de casi cinco décadas, con un paréntesis en su producción en los años 1960-67 (en 1960 expiró el contrato de Les Paul con Gibson. Ocupado con su divorcio de Mary Ford, decidió que no quería seguir trabajando con guitarras durante algún tiempo. Pero en 1967, cuando los músicos de rock empezaron a pagar miles y miles de dólares por las guitarras Les Paul de 1957-1960, rápidamente habló nuevamente con Maurice Berlin y volvió a participar en el diseño de guitarras Gibson). Las Gibson Les Paul fabricadas en 1957 con tapa dorada y pastillas modelo P.A.F. (Patent Applied For) se cuentan entre las guitarras más caras de la historia, junto con los modelos de 1959, considerado el mejor año por la mayoría de expertos. Una Gibson Les Paul Standard de 1959 puede valer cientos de miles de euros, y es raro encontrar alguna en venta, ya que han alcanzado un carácter de inversión u objeto de coleccionismo más que como instrumentos musicales.



Si desean saber como es la construcción de la Gibson Les Paul les recomiendo este link. El artículo esta en inglés, pero las fotos son maravillosas, realmente un lujo.

Por último, quiero terminar este post con la siguiente noticia que sucedió en el mes de agosto de este año:
El guitarrista y luthier Les Paul, inventor que cambió el curso de la música con la guitarra eléctrica y cosechó éxitos musicales, muchos de ellos junto con su esposa Mary Ford, falleció a los 94 años.
Paul murió por complicaciones de una neumonía en el Hospital de White Plains, acompañado por familiares y amigos, dijo la firma fabricante de sus instrumentos, Gibson Guitar.
Había sido hospitalizado en febrero del 2006 cuando se enteró que ganó dos premios Grammy por un álbum que grabó tras su 90 cumpleaños, "Les Paul & Friends: American Made, World Played".
"Me siento como un edificio condenado con una nueva asta de la bandera", bromeó entonces el músico.

Toda una leyenda.
Les Paul, a tu salud!.

Post dedicado a Joselop44, uno de nuestros fieles seguidores.

20.10.09

19

votar

Museo del Naipe


A los 13 años ya era una pequeña “timbera”. Jugaba al “Chin-Chon y apostaba todo tipo de “golosinas”, “juguetes” y “útiles escolares". Lamentablemente mi madre se dio cuenta de mi “veta artística” y fue cuando terminaron mis días de gloria. En fin, son cosas que suceden, por lo menos hasta cumplir la mayoría de edad.
Hoy por hoy sigo jugando a las cartas, y hasta me doy el lujo de jugar sólo cuando hay apuestas de por medio, caso contrario, sigo con lo mío.


En la actualidad no se conoce con exactitud el origen de los naipes, ni como se introdujeron en nuestra cultura. Algunos investigadores atribuyen su origen a China, dado que allí se inventó el papel en el siglo I de nuestra era y se han encontrado varios lienzos pintados con tinta china en donde están representadas personas jugando con cartas. Probablemente los juegos de cartas que se practicaban en la antigüedad se utilizaban primero como símbolos mágicos y luego simbolizando batallas. También se piensa que la creación de los naipes parece derivarse de la combinación de dos juegos: “ajedrez y dados”.
Las historias míticas sobre su origen dicen que los naipes fueron inventados en China por las mujeres de los harenes para distraer su aburrimiento. En el año 969, el emperador Mu-Tsung, de la dinastía Liao, denunció en público los naipes, imputándoles las desgracias acaecidas a la familia de Duke Ch’ien (quizá la razón de esta leyenda sería que las cartas estimulaban el juego, pasatiempo que históricamente se ha prohibido repetidamente sin resultado, como ocurrió en Florencia en 1277 y en 1387 por Juan I de Castilla, que prohibió el juego de naipes en sus estados. Hacia 1400, los naipes se habían prohibido también en Francia, Suiza, Alemania y Países Bajos).

No se sabe muy bien cómo las cartas fueron introducidas en Europa. Algunos mitos dicen que fueron introducidas por gitanos de India que llegaron a Italia a través de Persia, Egipto y Arabia. Sin embargo, este mito es contradictorio pues las cartas ya existían en Europa décadas antes de que haya registro de los primeros gitanos.
Algunos historiadores creen que las cartas fueron introducidas por el imperio islámico, y luego se les agregaron los palos de copas y espadas a los ya existentes oros y bastos (si esta teoría fuera la correcta, las cartas árabes sólo deberían tener números y no figuras, ya que el Corán prohíbe las representaciones antropomorfas).

Campesinos jugando a las cartas, de Adriaen Brouwer

Aparentemente, las primeras cartas que aparecieron en Italia lo hicieron a fines de 1200. Las cartas llegadas de Oriente evolucionaron rápidamente en Europa (cada pueblo sustituyó los palos y las figuras orientales por aquellas más cercanas a su tradición cultural) y desde este continente se expandieron hasta el último rincón del mundo (una muestra de esta influencia puede observarse en Japón, donde las misiones luso-españolas del siglo XVI -en esa época Portugal y el resto de los reinos de la península Ibérica estaban gobernados por un mismo rey: Felipe II - introdujeron, entre otras costumbres, el juego con las cartas de la baraja española, en especial la variante portuguesa. Así, «carta» se convirtió en karuta, «copas» en koppu, «oros» en oru y «caballo» en uma. En Indonesia, la palabra «carta» se convirtió en kertu).
La referencia escrita más antigua que se dispone data de 1371 y se encuentra en el “Diccionario de la Rima” del poeta catalán Jaume March, en el que por primera vez aparece la palabra “naip”. En el museo Británico de Londres existe un manuscrito de 1377, de un monje alemán, mencionando el juego de las cartas para enseñar y educar. En Italia, una crónica de Viterbo del año 1379 trata del “Gioco della Carta”.

Baraja Popular "Juan Domingo Perón"

Por otro lado, algunos investigadores estiman que las cartas se fabricaron por primera vez en España en 1392 para entretenimiento del rey Carlos VI; esto fue expresado por el padre jesuita Menéstrier (1631-1705), quien en un artículo publicado en 1702 en el Journal del Trévoux expuso que el juego simbolizaba la estructura feudal.
En 1440, los maestros naiperos italianos crean un nuevo juego llamado Tarocco. Añaden "El Loco" y 22 cartas especiales más. En Francia, se le denomina Tarot y a partir de 1780, se empieza a utilizar en adivinación.
En 1470, los franceses incorporan los corazones, picas, tréboles y rombos a sus cartas. Como figuras, utilizan héroes de la literatura y de la historia, por ejemplo el Rey David, Héctor, Julio César, Carlo Magno.
Primeramente los naipes se realizaban totalmente a mano por artistas llamados pintores naiperos, más tarde, en pleno siglo XV se industrializa su fabricación mediante la impresión xilográfica, dicha técnica consiste en imprimir mediante moldes de madera de boj o peral, grabados en alto relieve.
Hacia el año 1868 Heraclio Fournier se instala en Vitoria y pone un pequeño taller de naipes. Dicho negocio resulta muy próspero. Hoy en día, la empresa pertenece al Holding americano Jarden Corporation que es un grupo conformado por Naipes Heraclio Fournier y the United States Playing Card Company, y es el líder mundial del mercado de naipes (más del 35% del share del mercado).


Si quieren conocer más, mucho más, sobre la historia de las cartas, pueden visitar el Museo Fournier de Naipes de Álava, situado en la ciudad de Vitoria, País Vasco. Este museo está dedicado a la conservación, valoración, estudio y exposición de naipes de todo el mundo y de todos los tiempos, con la finalidad de atender el interés del público y de investigadores, estudiosos y coleccionistas.
El museo fue fundado por Félix Alfaro Fournier y está situado en el Palacio de Bendaña en el casco medieval de Vitoria. Su colección muestra la evolución de la fabricación y de la temática de los naipes en diferentes países.

Un museo que, Dios y billete de por medio, me encantaría visitar!!!.
A su salud!.

19.10.09

11

votar

Personaje Museístico: Mata Hari

Antes de los 17 años no tenía mucha idea sobre quien era “Mata Hary” (solo sabía que había sido una bailarina exótica y espía. Nada más).
Fue gracias a la película protagonizada por la elegante, exquisita y enigmática Greta Garbo que quedé impresionada con la historia, y delirios, de esta ambiciosa princesa de Java.



Para la cultura popular de buena parte del mundo, Mata Hari fue una hermosa y sensual bailarina de danzas orientales, que utilizó sus dotes amatorias para manipular a su antojo a los potentados de gran parte de Europa y que terminó siendo ejecutada por espía. Hasta aquí lo que más o menos todos conocemos.

La historia de esta feme fatale hindú tiene un eco de tragedia griega, con una heroína que se levanta del lodo y alcanza la cumbre para entonces derrumbarse y finalmente perecer. Tiene rasgos del machismo dominante, pues el destino de una mujer que pretende llevar de la nariz a los hombres es la fatalidad, y esa fatalidad funciona como un juicio moral acerca de sus acciones. Y tiene una protagonista, cuyo nombre real fue Margaretha Gertruida Zelle.



La fama de seductora de Mata Hari se inició a los 15 años, en la Escuela Normal de Lyden. La mayor parte de sus años en Lyden la pasó huyendo del acoso sexual y de los castigos del director de la institución, Wibrandus Haanstra, quien, a pesar de estar casado, llegó a arrastrarse a sus pies, a gimotear en público y a escribir horrendas poesías con tal de conseguir sus favores.
En 1895 se casó con Rudolf John McLeod, un oficial holandés conocido por su apego al alcohol y a los burdeles. Ese mismo año se trasladaron ya con su primera hija hacia las Indias Orientales, lo que le permitió un contacto directo con la cultura de ese continente. La relación con su marido se colapsó después de perder a su segundo hijo, Norman, el cual murió envenenado aparentemente por una niñera desequilibrada de quien nunca más se supo. A su retorno a Ámsterdam, donde el militar fue absorbido por el alcoholismo y la vida mundana, dejó a su hija y marchó rumbo a la Ciudad Luz, Paris. A partir de ese momento no se volvería a saber más de Margaretha Geertruida Zelle, sino de Mata Hari.

La mayoría de historias sobre su vida coinciden en que su primer benefactor fue “el Barón de Marguerie”, siendo él quién la introdujo a la sociedad como una adolescente oriental.
Con un currículo completamente alterado, modos sensuales y misteriosos, y un cuerpo prácticamente desnudo a excepción de las cúpulas de bronce que cubrían sus senos (decía que era porque su ardiente esposo le había arrancado los pezones de sendos mordiscones) Mata Hari se dispuso a conquistar el mundo desde el Museo de Arte Oriental de París. La explícita sexualidad de su danza dejó maravillado al público y por tal motivo le abrió las puertas de los salones más refinados de París, Madrid, Milán, Viena, Berlín...también le abriría las puertas de muchas de sus alcobas, en especial la de personajes encumbrados.




Tras la crisis de 1911 entre Francia y Alemania por la cuestión de Marruecos, el fatalismo se apodero del ánimo colectivo europeo (si hay un símbolo de esta época es el desastre del Titanic de 1912: el hundimiento del barco que ni siquiera Dios podía hundir). Mata Hari pasó de ser una artista de costumbres bastante liberales a una figura promiscua y decadente, que además se acercaba a cumplir cuarenta años. Por ese entonces no le dio importancia. En el fatídico verano de 1914 estaba de gira por Berlín cuando se hizo amante del jefe de policía de la ciudad y más tarde de Kraemer, cónsul alemán en Ámsterdam y jefe del espionaje de su país quien pensó en ella para obtener información de los militares franceses. Mata-Hari se convierte en la agente H-21 .
En enero de 1917 se produjo un hecho clave en su historia: los franceses interceptaron un mensaje cifrado de los alemanes que se refería a los movimientos de uno de sus agentes, “H 21”, que resultaron ser los mismos que los de Mata Hari. Cuando la bailarina volvió a París y cobró un cheque de una cuenta que los franceses sabían que era usada por agentes alemanes, terminan las sospechas (siendo interrogada sobre la razón del cheque, Mata Hari exclamaría que era un pago por sus afanes amorosos: "¡Es mi tarifa! ¡Jamás nadie me dio menos!").
El 13 de febrero fue arrestada en París y enviada a la prisión de Saint-Lazare. La leyenda dice que, cuando fue apresada, llegó a mostrarse desnuda ante los ojos de sus captores y les ofreció bombones en un casco prusiano.



Al principio, Mata Hari negó toda actividad en favor de Alemania y pretende haber hecho contacto con el enemigo con el único fin de entregar información a Francia. Después, termina por reconocer que su juego es mas complejo y que, atraída por el afán de lucro, se dedicaba efectivamente a entregar información a los alemanes desde el comienzo de la guerra, aunque afirma haberse burlado de ellos, transmitiéndoles sólo información sin valor. A pesar de todo, el consejo de guerra que juzga el caso la encuentra culpable, ya que considera que los mensajes interceptados y las grandes sumas que Alemania le había entregado son pruebas abrumadoras, Mata Hari es condenada a muerte.
Su ejecución solo dio más fuerza a la mitología. Una multitud parisina se reunió la mañana del 15 de octubre de 1917. Vestida de negro con un sombrero de ala ancha y botas, la exótica bailarina, momentos antes de que un pelotón de fusilamiento del Ejército francés acabara con su vida, levantó un brazo para despedirse coquetamente de los soldados que le dispararían. También se dice que no vestía más que un abrigo de piel, del cual se despojó para persuadir a sus ejecutantes. Lo cierto es que murió de los 12 disparos que le fueron destinados y que nadie reclamó su cadáver.


Es claro que la joven mantenía continuas relaciones con oficiales alemanes. Para obtener dinero, seguramente les prestó algunos servicios y les transmitió mensajes. Pero su juego era inaceptable en esos tiempos de guerra y sufrimiento. Por ello, fue condenada doblemente, como mujer escandalosa y como espía.

La única certeza que se tiene es que Mata Hari sentía una gran obsesión por los uniformes militares, como se puede apreciar en alguna de sus biografías: ”Amo a los militares. Los he amado siempre y prefiero ser la amante de un oficial pobre que la de un banquero rico”.
Se dice que las pruebas de la investigación que la llevó a juicio y a la muerte permanecerán cerradas por cien años. Sus defensores aseguran que al abrirse, la vida de la "espía más peligrosa de todos los tiempos", dejará al descubierto la historia de una mujer fascinante, por cierto, que trató de sobrevivir en medio de una guerra cruel.

Salud!

17.10.09

17

votar

Objeto Museístico: Las Huellas Digitales


Todos nosotros cambiamos, por lo menos una vez en la vida, de trabajo, auto, color de cabello, pareja, casa, psicólogo, carrera y hasta también, si es que creemos que la naturaleza se olvido de nuestra existencia en el momento del reparto equitativo de la ”belleza”, de rostro.
Si, actualmente podemos modificar, alterar, mudar, permutar y/o reformar muchas cosas, pero aunque esto sea cierto hay algo que todavía no podemos cambiar (por un modelo 0Km o mejor) y es de “huellas digitales”.


Las huellas dactilares son características exclusivas de los primates. En la especie humana se forman a partir de la sexta semana de vida intrauterina y no varían en sus características a lo largo de toda la vida del individuo (los patrones de las huellas son el resultado de campos de fuerza elástica en la capa de células entre la
dermis y la epidermis. Pequeños cambios en la forma de cada dedo embrionario y de la futura yema del dedo conducen a grandes cambios en la forma de los plieges de la piel. Una vez que la huella se ha formado, ya no cambia para el resto de la vida).


Debido a que el diseño de las huellas digitales no está determinado estrictamente por el código genético, sino por pequeñas variables en las concentraciones del factor del crecimiento y en las hormonas localizadas dentro de los tejidos, son únicas e irrepetibles, aún en gemelos idénticos (sin embargo, hubo personas encarceladas por un crimen cometido por su hermano gemelo, pero ese es otro tema). “No existen dos individuos que posean dibujos similares en las yemas de los dedos”. La consagración de este principio como un método universalmente reconocido para la filiación de las personas es consecuencia directa de la obra científica de Juan Vucetich, creador del sistema dactiloscópico.

Un dato de interés.

Las huellas de los pies no son iguales a la de las manos (de hecho cada huella es diferente) y se clasifican en:

* Arco simple.
* Arco en forma de carpa.
* Lazo o presilla interna.
* Lazo o presilla externa.
* Espiral simple.
* Lazo o presilla con anillo central.
* Espiral de presilla doble.
* Espiral accidental.

Con respecto a este tema de las huellas, dos noticias me llamaron poderosamente la atención. Paso a contarles.
“Sin huellas no hay dinero, dijo un banco a un hombre sin brazos”:
Steve Valdez se dirigió a una sucursal de Bank of America, de la ciudad de Florida, Estados Unidos, para cobrar un cheque. El hecho no debería ser noticia, a no ser porque le pidieron a este individuo sus huellas digitales, pese a que había nacido sin sus brazos y a que usaba prótesis en ambas extremidades.
Al parecer, como no era cliente del banco, la cajera le pidió al hombre sus huellas dactilares para corroborar su identidad, si es que quería cobrar el cheque. Valdez trató de explicarle que no podía y hasta le mostró dos documentos que corroboraban quién era, pero no hubo forma de hacer entrar en razón a la mujer, que incluso recibió el respaldo del supervisor.
Finalmente, cuando el hecho se hizo público, la entidad bancaria salió a ofrecer sus disculpas públicamente y reconoció: "Deberíamos ofrecer alternativas si un individuo no está en capacidad de entregar sus huellas".

La segunda noticia sucedió en diciembre del año pasado y se refiere a un hombre de 62 años que viajaba de Singapur a EEUU y fue detenido en la oficina de Inmigración porque tenía las huellas dactilares parcialmente borradas. Ese caballero estaba tomando desde hace 3 años Capecitabina, un fármaco comercializado bajo el nombre de Xeloda, aprobado por la Agencia Europea del Medicamento en 2001 y empleado en Oncología para tratar ciertos cánceres, como el de cuello, cabeza, mama y estómago. Este fármaco tiene diversos efectos secundarios, entre ellos el síndrome mano-pie, una inflamación crónica de palmas y plantas de los pies con formación de ampollas, úlceras, descamación (despellejamiento) e incluso ligeras hemorragias. Tras un largo tiempo de tratamiento, tenía las huellas dactilares parcialmente borradas, pero el paciente no era consciente de ello ya que no le afectaba su vida diaria, por lo menos hasta ese momento. Al viajar a EEUU para visitar a unos familiares le retuvieron unas cuatro horas en el aeropuerto hasta que se aseguraron de que no era una triquiñuela para burlar las medidas de seguridad estadounidenses y que no era un sujeto peligroso para los Estados Unidos. Eso sí, en el futuro tendrá que llevar permanentemente consigo una carta de su oncólogo, el Dr. Eng-Huat Tan del National Cancer Centre de Singapur, certificando que está bajo ese tratamiento y que la falta de huellas dactilares se debe a los efectos secundarios del mismo.



Les dejo a ustedes, si lo creen conveniente, los comentarios.

Me despido hasta la próxima.
Post dedicado a los recién estrenados “20 abriles” de Victoria “Bebu” Tula Saborido, mi hermanita menor.
Salud!.