22.8.09

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Museo de las Brujas de Salem

Un día, trabajando en un museo, me dirigía muy contenta a terminar una exposición sobre inmigrantes, cuando, caminando por el pasillo, escuche que un guía le decía a otro: ssshhh, cállate que ahí viene la bruja (tengo que admitir que, contrariamente a lo que ustedes puedan llegar a pensar, me sentí un tanto halagada, pues, rotularme de bruja fue lo más “leve” que me dijeron dentro, y fuera, de un museo). En fin, como quien dice, son los gajes del oficio.
Brujas, que miedo me daban cuando era niña!. Acaso quien no recuerda la famosa frase: espejito, espejito de la pared, la más hermosa del mundo, ¿puedes decirme quién es?. Desde ya que me refiero a la malvada Reina Grimhilde, la bruja de “Blancanieves y los 7 siente enanos”.
La lista de estas señoras en cuestión es larga, pero hay que destacar un caso en particular, que es el de las brujas de “Salem”.
Salem (hoy llamado Danvers) esta ubicada en la Bahía de Massachussets, antes conocida como Nueva Inglaterra, en Boston.
Se hizo conocida como la "Ciudad de las Brujas", por la famosa cacería que se llevó a cabo en la villa en 1692, motivo por el cual la ciudad recibe millones de visitantes cada año.
La Ciudad fue construida por colonos británicos alrededor de 1630; estaba gobernada y constituida sobre una gran base puritana, la población era claramente conservadora, y la sociedad de la época estaba caracterizada por una fuerte creencia en el diablo.
La historia comienza cuando el ministro de la ciudad, el reverendo Samuel Parris, llegó a Salem procedente de las Antillas con una esclava llamada Tituba. Esta mujer practicaba ritos religiosos afroantillanos, probablemente el vudú. La hija de los Parris, de apenas 9 años de edad, y su prima de 12, se interesaron por las prácticas de Tituba, organizando algunas sesiones con ella y unas amigas. En enero de 1692 las chicas enfermaron, y el médico de la población, William Griggs, al desconocer la causa de su enfermedad, diagnosticó un caso de brujería. Desde este momento la clasista población de Salem se vio envuelta en una loca cacería. Las niñas acusaron a Tituba de practicar brujería. Tituba, en una audiencia en marzo, confesó, debido a las torturas que fue sometida, ser bruja. También dijo que ella no era la única bruja en Salem y acusó a las niñas Parris de ejercer esta actividad. Las niñas Parris declararon que obraban obligadas por Satanás, y que ellas podían reconocer a los que practicaban la brujería y de esta manera "ayudar" a los ministros a capturar a los “enemigos”. Así que las adorables chicas Parris al grito de: ¡ella me altera! ¡llega por la noche y me atormenta!,¡es una bruja!, se dedicaron a acusar a todos a quienes ellas querían. Desde ya que la mayoría de los acusados fueron los de las clases bajas, o con actitudes mal vistas, como la soltería o la infidelidad.
En junio de 1692 se constituyó el Tribunal Especial de Auditoría y Casación en Salem, presidido por el Juez William Stoughton, para juzgar los casos de brujería.
En estos juicios se aceptó como prueba la existencia de unos espectros que simulaban actuar normalmente mientras los acusados atacaban o practicaban la brujería. La primera en ser condenada fue Bridget Bishop, ahorcada el 10 de Junio. Otro acusado fue Giles Cory, de 80 años, quien se negó a declarar cuando se le acuso a él y a su esposa, Martha Cory, de brujería. Murió aplastado con piedras por los guardias encargados de hacerlo hablar. A este brutal sistema se le conocía como “el detector de mentiras”.
En siete años fueron ejecutados siete hombres, trece mujeres, doscientas personas fueron arrestadas y doscientas más habían sido acusadas por las niñas Parris. Nadie fue quemado en la hoguera como se cree.
Paradogicamente, cuando las acusaciones tocaron las clases altas se comenzó a cesar en la locura colectiva. Más rápido que ligero, el Gobernador Williams Pipps disolvió el Tribunal Especial para constituir el Tribunal Supremo, que no admitió como prueba la creación de espectros, de tal forma que se absolvió a todos los condenados. Con el paso de los años se ofrecieron disculpas e indemnizaciones a las familias afectadas.
Sin embargo aún se suceden las investigaciones para saber que ocurrió realmente, algunos creen que fueron "hechizos" causados por el consumo de ciertos alucinógenos, otros creen que pudieron ser enfermedades desconocidas como la viruela o el síndrome de Huntington. Otros investigadores creen que las motivaciones fueron sociales, mientras que para algunos parapsicólogos los casos de brujería fueron ciertos.
Truculenta historia si las hay.
Si usted quiere conocer más sobre estos juicios, o le interesan las pociones y las escobas, (el palo de las escobas simbolizaba el pene del demonio, por lo cual las brujas lo untaban con ciertas sustancias psicotrópicas para sentir que fornicaban con él. Hoy se sabe que la sensación que las sustancias psicotrópicas producen al contacto con la mucosa vaginal es placentera y da la sensación de "volar”) puede visitar el “Museo de las Brujas de Salem” (Salem Witch Museum), que le brindará una fantástica lección de historia usando escenarios con figuras de tamaño real, iluminación y un dramático relato sobre los Juicios por Brujería de 1692.
Un museo que, Dios y billete de por medio, me gustaría conocer.
Salud!.

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